TRANSTORNOS DE LA PERSONALIDAD


1.  CONCEPTOS BÁSICOS

    1.1   NORMALIDAD – ANORMALIDAD

     Si observamos a una persona que se ríe a carcajadas sin motivo alguno y dice haber nacido en 1725, quizá podríamos calificar su comportamiento de anormal y patológico. sin embargo, si una persona tiene eventualmente pesadillas o no puede contener a veces la necesidad de gastar más de lo debido en juegos de azar, la calificación de su conducta como anormal seguramente dependerá de la presencia de otros aspectos y de contexto de valores que se apliquen. Esto evidencia las dificultades para precisar una definición universal de anormalidad. Por lo general, se toman en cuenta los siguientes criterios para establecer el grado de normalidad – anormalidad de la conducta:

1.1.1 Criterios estadísticos
    
            normalidad proviene de norma, es decir de lo que es común o lo que es frecuente en una población determinada. Desde esta perspectiva, anormalidad sería aquel tipo de conducta poco frecuente, atípica, alejada del punto medio, ubicable en el extremo de los polos de la conducta (extroversión – introversión, dominancia – sumisión, etc.). La normalidad estadística es la normalidad del término medio. De acuerdo a este criterio, la personalidad normal sería la de una persona corriente, media sin cualidades negativas ni cualidades positivas.

1.1.2 Criterio normativo

            Considera que un individuo es normal si se aproxima a un ideal de perfección humana, que reúne las características deseables, de acuerdo a un sistema de valores culturalmente predominantes. Establece lo que el hombre “debe ser”.

    1.2   SALUD MENTAL – ENFERMEDAD MENTAL

     Para la organización Mundial de la Salud, la salud mental “es la capacidad del hombre para adaptarse al medio social y de lograr satisfacción para sí y para sus semejantes”. Veamos ahora cómo una serie de autores han definido la salud mental:

     La salud mental es amar y trabajar (Freud)
     La salud mental es la adaptación de los seres humanos al mundo y a los otros con un máximo de eficacia y felicidad (Kart Menniger)
     Es sana o normal la persona que puede cumplir con sus roles sociales (Erich Fromm)
Es mentalmente sana aquella persona que se adapta o tiene intentos activos de dominio del ambiente; conserva unidad de la personalidad y capacidad de percibir correctamente al mundo y a sí mismo (Jahoda).

     Partiendo de lo anterior, se afirma que la enfermedad mental involucra, por el contrario, “un detrimento de las manifestaciones y la evolución de las capacidades básicas del organismo y trastornos psíquicos (con alteración de su sistema nervioso o sin ella) que generan un cambio en la interrelación de la persona con su medio ambiente”.

     La Psicopatología es la disciplina que estudia las enfermedades mentales. Por analogía con la enfermedad física, si un conjunto de síntomas forman un síndrome y un conjunto de síndromes una enfermedad, la enfermedad mental sería un complejo de síndromes psicopatológicos.

2.  CLASIFICACIÓN DE LOS TRASTORNOS MENTALES

     Fue Kraeplin, en la segunda mitad del siglo XIX, el primero en intentar una clasificación de los trastornos mentales. En la práctica clínica, psiquiatras y psicólogos necesitan entenderse por medio de un lenguaje común que les permita además, identificar con cierta precisión los distintos cuadros que se presenten. Tal es la justificación para recurrir a una clasificación, pese a las limitaciones que ya de por sí encierra ante un campo tan heterogéneo.

    2.1 NEUROSIS

     Tradicionalmente con este término se designaba a toda una serie de trastornos mentales funcionales (no orgánicos) que incluían las siguientes características.
   ● Desajuste menor del sujeto a su medio (en comparación con la psicosis)
   ● Sufrimiento psíquico, dolor emocional o angustia.
   ● La persona es consciente del problema, siente que algo anda mal y lo debe modificar.
   ● Conserva consciencia de sí mismo y de la realidad.
   ● Su origen es psicológico: sus síntomas son la expresión de un conflicto psíquico, probablemente originado en la historia infantil del sujeto.
   ● Dificultades para controlar afectos, pensamientos y conductas.

     Los problemas diagnosticados con el término neurosis y otros han sido reemplazados por el término general de trastornos (a partir del DSM III de 1980), algunos de los cuales pasamos a detallar.

2.1.1 Trastorno de ansiedad

            Presenta los siguientes síntomas preocupación excesiva, inquietud (intranquilidad), fatiga precoz, dificultades para concentrarse, irritabilidad, tensión muscular, temblores, palpitaciones, diarrea, trastornos del sueño (insomnio por lo general), etc. Muchas veces existe el temor de la persona de que algo le pueda ocurrir, como algo permanente sin saber exactamente que es lo que provoca el temor. En eso se diferencia del miedo, el cual es siempre específico, es decir, provocado por algo o alguien en particular.
2.1.2 Trastorno fóbico

            La característica esencial de la fobia, es el miedo excesivo e irracional a personas, objetos, animales o situaciones bien delimitadas y específicas. La exposición al estímulo fóbico provoca, casi invariablemente, una respuesta inmediata de ansiedad. Para que se trate de un auténtico trastorno, la conducta de evitación, miedo o ansiedad debe interferir significativamente con las actividades cotidianas del individuo, con sus relaciones laborales o sociales. No todo miedo es fóbico, ya que si hay un peligro real lo más normal es sentir miedo. En la fobia, en cambio, el peligro es ficticio.

            La persona con fobia busca conductas contrafóbicas como huida o retirada física. Al no poder hacerlo se producen respuestas neurovegetativas, tiembla o se desmaya (al no poder huir o llorar).
            Acrofobia: miedo a lugares altos.
            Hematofobia: miedo a la sangre.
            Ailurofobia: miedo a los gatos.
            Zoofobia: miedo a los animales.
            Pirofobia: miedo al fuego.
            Misofobia: miedo a la suciedad, gérmenes, contagio.
            Topofobia: miedo al público.
            Antropofobia: miedo al hombre.
            Ginecofobia: miedo a la mujer.
            Homofobia: miedo a personas del mismo sexo.
            Claustrofobia: miedo a espacios cerrados.
            Agorafobia: miedo a espacios abiertos.
            Nictofobia: miedo a la oscuridad.

2.1.3 Trastorno obsesivo compulsivo

            Se caracteriza por la presencia de obsesiones (ideas) y compulsiones (conductas). La idea obsesiva es aquel pensamiento, imagen o impulso de carácter persistente, que el individuo considera intrusas e inapropiadas. El individuo tiene la sensación que la obsesión escapa a su control, pero reconoce que son el producto de su mente. Ejemplos de ideas obsesivas suelen ser:

La idea de estar sucio o de contaminarse.
Dudas repetitivas, por ejemplo, haber salido de la casa sin desconectar la plancha, o si pasó o no las notas al registro.
Necesidad de disponer las cosas según un orden determinado; enfadarse excesivamente porque se cambió la disposición usual de sus libros.
Impulsos agresivos u horrorosos, por ejemplo, una ama de casa que teme herir o lastimar a sus hijos.
Fantasías sexuales, por ejemplo, fantasear con una imagen pornográfica recurrente.

            Para combatir, neutralizar o disminuir dichas ideas obsesivas, el sujeto suele realizar toda una serie de conductas compulsivas como por ejemplo: hacer comprobaciones (digamos cada cinco minutos), lavarse (hasta pelarse las manos), rezar, repetir palabras, etc. Las compulsiones son excesivas y son irracionales respecto de la idea que buscan controlar.

2.1.4 Trastornos hipocondriaco

            En un trastorno de este tipo, encontramos que la persona tiene miedo y preocupación de padecer o convicción de tener una enfermedad grave, a partir de la interpretación subjetiva que hace de uno o más síntomas o signos. Por ejemplo, una simple tos puede significar para la persona una señal inconfundible de tuberculosis. Dicha preocupación persiste a pesar de las explicaciones que los médicos le dan o incluso a pesar de los exámenes, análisis y exploraciones médicas diversas a las que se somete. Por lo general, los “síntomas” están referidos a molestias en las funciones corporales (latido cardíaco o movimientos peristálticos), sensaciones físicas, heridas, etc.

            La observación permanente de lo que ocurre en su propio cuerpo le produce estados de alarma, al igual que el hecho de enterarse que alguien está enfermo, la simple lectura de artículos sobre enfermedades, incluso un simple comentario. En muchos casos se constata que ha habido antecedentes familiares de enfermedades, y es probable que el cuadro se desencadene ante la muerte de una persona cercana.

2.1.5 Trastornos depresivos

            La depresión neurótica es un estado de aflicción o sufrimiento dominante que limita la actividad física y psicológica del paciente. Se presenta un sentimiento de pesimismo, desesperanza frente a la existencia cotidiana.

            Las personas que padecen depresión pueden experimentar los siguientes síntomas que los afectan casi todos los días o por lo menos por un período de dos semanas:

Perder interés en las cosas que disfrutaba.
Sentirse triste, emocionalmente decaído.
Sentir abatimiento, cansancio, inquietud e intranquilidad.
Experimentar un sentimiento de minusvalía, baja autoestima y sentirse culpable.
Aumento o pérdida del apetito.
Tener pensamientos sobre la muerte o el suicidio.
Tener problemas para concentrarse, pensar, recordar o tomar decisiones.
Insomnio o sueño excesivo.

            Estos síntomas pueden estar asociados también a otros, como por ejemplo:
Dolores de cabeza.
Dolores en diversas partes del cuerpo.
Problemas sexuales (por lo general, falta de deseos en la mujer o impotencia en el hombre)



2.1.6 Trastorno de somatización

            En la literatura psicológica, se le denominaba a este cuadro con el nombre de neurosis histérica. Involucra toda una serie de síntomas en las cuales predominan los trastornos somáticos: sensaciones de dolor en diversas zonas del cuerpo (cabeza, tórax, abdomen, durante la menstruación, el coito o la micción), síntomas gastrointestinales (como náuseas, vómito o diarrea), síntomas sexuales (indiferencia sexual, impotencia, menstruaciones irregulares, etc.) y alteraciones en la sensibilidad o en las funciones motoras (parálisis, afonía, ceguera, sordera, etc.)

            El Psicoanálisis incluye, en la descripción de la persona histérica, la tendencia a mentir (mitomanía), narrando historias fabulosas acerca de sí misma, ser altamente sugestionable (ser influenciado con mucha facilidad) e incluso dramatizar o teatralizar un papel para ocultar la verdadera personalidad (por ejemplo, actuar como si fuese una persona muy influyente).

    2.2 PSICOSIS

     Constituye una alteración grave de la personalidad, que implica una ruptura de la continuidad de la vida psíquica, pérdida del sentido de realidad y de la conciencia de la enfermedad.

     Veamos como define el DSM-IV el término psicosis:

     “La definición más restrictiva del término psicótico se refiere a las ideas delirantes y a las alucinaciones manifiestas, debiendo presentarse estas últimas en ausencia de conciencia de su naturaleza patológica.

     Vamos a detallar algunas formas de psicosis, que, en todo caso, son las que suelen presentarse con mayor frecuencia:

2.2.1 Esquizofrenia

            Esta forma de psicosis presenta dos grandes grupos de síntomas: los positivos y los negativos. ¿Cuándo un síntoma es positivo? Cuando está presente, pero debería estar ausente (o sea indeseable). ¿Cuándo un síntoma es negativo?  Cuando está ausente, pero debería estar presente (o sea hay una deficiencia). Pasamos a detallarlos.


a) Síntomas Positivos

                        Alucinaciones: la persona oye voces, tiene visiones, siente sensaciones extrañas dentro de su cuerpo. Por ejemplo, puede escuchar voces tranquilizadoras, o de amenaza, o puede sentir animales dentro de su cuerpo. Sin embargo, las alucinaciones auditivas son las más frecuentes en la esquizofrenia.

                Pensamiento desorganizado: El sujeto pierde el hilo de la conversación, realiza asociaciones incongruentes, las respuestas que da pueden no tener ninguna relación con las preguntas que se formula, es incapaz de conectar su pensamiento en sucesiones lógicas.

                Ideas delirantes: Son creencias erróneas totalmente salidas de la realidad, por ejemplo: las ideas de persecución, las ideas religiosas vinculadas a la salvación del mundo, las de autorreferencia (pensar que determinadas publicaciones periodísticas son mensajes dirigidos a ellos).

                Comportamientos desorganizados: Pueden tener la forma de conductas infantiles, o inusitadamente agresivas, vestir de forma incongruentes con el medio, etc.

b) Síntomas negativos

                        Aplanamiento afectivo: Se presenta como deficiencia marcada en la capacidad para la expresión emocional, como por ejemplo: falta de respuesta en la expresión facial, contacto visual pobre y disminución del lenguaje corporal.
                Alogía: disminuye la fluidez y productividad del habla, sus respuestas son breves y lacónicas.
                Abulia: falta de capacidad para iniciar un comportamiento y persistir en la consecución de una meta, presenta desinterés en participar de actividades sociales y puede permanecer durante largo tiempo sentado sin mostrar iniciativas.

2.2.2 Psicosis maníaco depresiva

            Aunque presente una serie de variaciones clínicas, por lo general, suele ser de carácter bipolar, es decir, la persona oscila entre episodios de manía y de depresión.

            Cuando el paciente se encuentra en fase maníaca, suele mostrarse con autoestima exageradamente alta, disminuye la necesidad de dormir, se vuelve más hablador, distraído, su pensamiento se hace acelerado, presenta excesos de los impulsos, fantasías y comportamientos sexuales, puede presentar conductas temerarias como conducir a una velocidad excesiva, compras excesivas, encuentros sexuales indiscriminados, etc.

            Por el contrario, estando en fase depresiva manifiesta síntomas de melancolía, desinterés y disminución de la capacidad para sentir placer. Tanto la fase maníaca como la fase depresiva suelen acompañarse simultáneamente con ideas delirantes y alucinaciones auditivas.

2.2.3 Psicosis paranoica
    
            Se caracteriza porque el síntoma principal es el delirio. El delirio puede estar vinculado a situaciones pasionales (Por ejemplo, celos excesivos e injustificados o la idea delirante de que otra persona está enamorada de la pareja), ideas de persecución (piensa que existe una conspiración para eliminarlo), ideas de grandiosidad (por ejemplo al creer que se tiene un talento extraordinario, o se es poseedor de un mensaje de la divinidad), etc.

            Suelen estar asociados a esta descripción, otros síntomas como la desconfianza, suspicacia, intolerancia o autoritarismo. Sus ideas tienen cierta lógica interna (creer que la enfermera es parte de un complot para hacerle daño) a diferencia del esquizofrénico, en el cual los delirios son extraños y desorganizados o incoherentes (por ejemplo, pensar que alguien le ha cambiado su cerebro).

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